Paseo del Llano comenzó como un terreno familiar en las afueras de Mazamitla. Con el tiempo, y cabaña por cabaña, construimos un espacio donde las familias y grupos de amigos pudieran desconectarse sin renunciar a la comodidad.
Hoy seguimos siendo un negocio local: cada reserva se atiende directamente por nosotros, sin intermediarios, y cada cabaña se mantiene y limpia con el mismo cuidado que le daríamos a nuestra propia casa.